El auge del «turismo oscuro» en China: turistas pagan por vivir simulacros de tifones y terremotos
Jóvenes viajeros chinos acuden en masa a centros de simulación de catástrofes para pagar por recreaciones realistas de tifones, terremotos y otras calamidades, impulsando un creciente fenómeno de «turismo oscuro» en todo el país.
Un auge del «turismo oscuro» en China está llevando a viajeros más jóvenes a pagar por vivir simulacros de catástrofes naturales en centros de entrenamiento especializados. El Centro de Simulación de Desastres Lvxing, en Hangzhou —inaugurado en 2024 y con una extensión de 200.000 metros cuadrados—, ofrece recreaciones inmersivas de tifones y terremotos, y atrae a visitantes que viajan miles de kilómetros. Un turista, Leon Lu, recorrió 1.300 kilómetros expresamente para vivir una simulación de tifón, y explicó que nunca había pasado por uno y quería entender la sensación. El recinto planea abrir otros cinco centros en toda China.
Más allá de las simulaciones, la tendencia también incluye visitas a lugares reales donde ocurrieron tragedias: las ruinas conservadas del terremoto de Sichuan de 2008 atraen cada vez a más visitantes, lo mismo que el Memorial de la Masacre de Nanjing, donde la guía turística Samantha Wang señala un interés creciente por los lugares históricos trágicos. El fenómeno se debe en parte a la creciente exposición de China a eventos climáticos extremos, incluidas olas de calor récord y una temporada de tifones por encima de la media que afectó a 67 millones de personas el año pasado, lo que ha impulsado iniciativas gubernamentales que promueven la educación inmersiva sobre catástrofes desde 2024.
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