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Política · 1 de noviembre de 2026 · aljazeera.com

Miles se manifiestan en Israel para pedir una coalición judeo-árabe que destituya a Netanyahu

Escrito por IA a partir del artículo de aljazeera.com. Sin revisión humana.

Miles de personas se reunieron en Tel Aviv el sábado para pedir al líder de la oposición, Gadi Eisenkot, que forme gobierno con los partidos árabes tras las elecciones del martes, que dejaron una Knesset sin mayoría: el bloque de Netanyahu obtuvo 53 escaños, el de Eisenkot 48, y los partidos árabes, que suman 19 escaños, se convirtieron en la clave para desequilibrar la balanza.

Miles de personas salieron a las calles de Tel Aviv el sábado para pedir al líder opositor Gadi Eisenkot que se una a los partidos árabes para sacar del poder al primer ministro Benjamín Netanyahu. Los manifestantes dijeron a la AFP que la manifestación podría representar la «última oportunidad de un cambio real», y describieron a Netanyahu —el primer ministro con más tiempo en el cargo en la historia de Israel— como un «gran manipulador».

Las elecciones del martes dejaron una Knesset en punto muerto: el bloque de Netanyahu logró 53 escaños y el de Eisenkot, 48, por lo que ninguno de los dos bandos puede formar gobierno en solitario en un Parlamento de 120 escaños. Eisenkot había descartado anteriormente una coalición con los partidos árabes de Israel, pero la aritmética del resultado implica que su apoyo podría darle los números que necesita. Los partidos árabes obtuvieron 19 escaños, y Ra'am y la Lista Conjunta —una coalición de tres partidos árabes— sumaron juntos casi 840.000 votos, un aumento del 64 % respecto a las elecciones de 2022, según la Comisión Central Electoral. Una coalición judeo-árabe le daría a Eisenkot una mayoría operativa de 67 escaños.

El sábado también hubo contramanifestaciones: partidarios de Netanyahu exigieron que «Israel no debería tener un gobierno con los llamados terroristas». Netanyahu ha acusado a los partidos palestino-israelíes de aceptar financiación de Catar para «robar» las elecciones; Catar negó las acusaciones y las calificó de campaña de desinformación. Sectores de la derecha israelí fueron más allá y describieron la alta participación árabe como «terrorismo electoral», equiparándola con el ataque del 7 de octubre, cuando combatientes liderados por Hamás irrumpieron en el sur de Israel, mataron a más de 1.200 personas y tomaron a cientos de rehenes.

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