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Berlín · 31 de octubre de 2026 · berliner-zeitung.de

Las redes sociales se burlan del miedo a los saqueos: «¿Alguien necesita algo de Louis Vuitton?»

Escrito por IA a partir del artículo de berliner-zeitung.de. Sin revisión humana.

Mientras los comercios de Berlín tapiaban sus escaparates antes de las protestas del 31 de octubre, los usuarios de X respondieron con «pedidos» irónicos de artículos de lujo, burlándose de los temores de que las manifestaciones degeneraran en saqueos.

Cuando las tiendas de lujo de la Kurfürstendamm de Berlín empezaron a tapiar sus escaparates antes de las protestas del 31 de octubre, los usuarios de las redes sociales respondieron con una oleada de humor satírico. El bloguero berlinés Zeev Rosenberg escribió en X: «Acabo de inscribirme en las protestas estudiantiles del 31 de octubre. ¿Alguien necesita algo de Louis Vuitton?». Llovieron las respuestas con «pedidos» irónicos: mocasines Tod's para ir a clase, un Rolex Daytona en oro blanco, un iPhone nuevo en cualquier color disponible y un bolso «como el de madame Macron». El político verde Volker Beck se sumó a la broma pidiendo un bolso bandolera Courrier, especificando que debía ser lo bastante grande para una MacBook. Alguien pidió productos de Yves Rocher, a lo que Rosenberg respondió que la marca era demasiado económica para que los saqueadores se molestaran. Otro usuario se preguntó en broma si hacía falta un carné de estudiante para participar.

La policía de Berlín afirmó tener constancia de llamamientos aislados a saquear y cometer incendios en ciudades alemanas, pero no disponía de información que indicara planes coordinados, y confiaba en que la jornada transcurriera con tranquilidad. En una rueda de prensa informal con periodistas el jueves, el jefe de la unidad de protección del Estado explicó que Alemania y Francia tienen culturas de protesta completamente distintas. La jefa de policía Barbara Slowik Meisel, por su parte, fue citada diciendo: «Alemania no es Francia, Berlín no es París». El intercambio satírico puso de relieve el contraste entre estas garantías oficiales y la llamativa imagen de los escaparates tapiados, una brecha que muchos encontraron cómicamente sombría.

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