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Ciencia y tecnología · 2 de noviembre de 2026 · space.com

El telescopio espacial Swift de la NASA se dirige a una reentrada no controlada tras fracasar su rescate

Escrito por IA a partir del artículo de space.com. Sin revisión humana.

Se espera que el Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA reingrese en la atmósfera terrestre en los próximos días, después de que una misión de rescate robótica no logara elevarlo a una órbita más alta. Se prevé que la mayor parte de la nave, de unos 1.500 kilos, se desintegre, aunque pequeños fragmentos densos podrían llegar a una franja situada dentro de unos 21 grados del ecuador.

El Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA, lanzado en noviembre de 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos, está cayendo de vuelta a la Tierra tras el fracaso de una misión de rescate robótica. La nave lleva tres instrumentos científicos: un telescopio de alerta de estallidos (Burst Alert Telescope), un telescopio de rayos X (X-Ray Telescope) y un telescopio ultravioleta/óptico.

El 20 de octubre, la NASA informó de que la órbita de Swift había descendido a 275 kilómetros (171 millas) y que el observatorio, de unos 1.500 kilos (3.300 libras), ya no podía compensar el aumento de la resistencia atmosférica. La nave entró en modo seguro, y su equipo de operaciones en la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) envió una orden que puso fin de facto a sus operaciones. Una misión de rescate robótica destinada a elevar a Swift a una órbita más alta fracasó, dejando al telescopio en curso hacia una reentrada no controlada que se espera en los próximos días. Se desconocen todavía el momento exacto y el lugar de caída.

La órbita de Swift pasa por una franja situada dentro de unos 21 grados del ecuador, una zona compuesta mayormente por océano, pero que también cruza zonas pobladas de África, el sur y el sudeste de Asia y América Latina. Se espera que la mayor parte de la nave se desintegre: primero se desprenderán los paneles solares y las antenas, y después el cuerpo principal se romperá a unos 78 kilómetros de altitud. Los componentes con más probabilidades de sobrevivir son sus seis pesadas ruedas de reacción —volantes giratorios usados para apuntar el telescopio— junto con piezas más resistentes fabricadas con materiales capaces de soportar el calor, como titanio, acero y vidrio. La NASA y los analistas de reentradas describen el riesgo para las personas como muy reducido.

El episodio ha reavivado el debate más amplio sobre las reentradas no controladas, y los expertos señalan que actualmente reingresan diez veces más objetos al año que hace cinco años.

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