La psilocibina reduce la inflamación en pacientes de párkinson, según los primeros datos en humanos
Un pequeño estudio piloto publicado en JAMA Psychiatry halló que dos sesiones de psilocibina redujeron significativamente cinco marcadores de inflamación en pacientes con párkinson, con efectos que persistieron un mes después del tratamiento.
Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) han publicado algunos de los primeros datos en humanos que sugieren que la psilocibina puede reducir la inflamación en pacientes con párkinson, según un estudio publicado en la revista JAMA Psychiatry.
El ensayo piloto incluyó a 12 pacientes con párkinson que recibieron dos sesiones supervisadas de psilocibina. Se realizaron análisis de sangre para medir cinco moléculas distintas de señalización inflamatoria antes y después de ambas sesiones.
Los resultados mostraron niveles significativamente reducidos de los cinco marcadores inflamatorios tras el tratamiento, en comparación con los valores iniciales, y esas reducciones persistieron un mes después de la última dosis.
El equipo también hizo seguimiento de un marcador sanguíneo de estrés mitocondrial y halló mejoras sustanciales inmediatamente después de administrar la psilocibina, aunque no en el seguimiento a más largo plazo.
Los hallazgos coinciden con estudios de laboratorio previos que muestran que los psicodélicos se unen a receptores de serotonina en las células inmunitarias y podrían atenuar las respuestas inflamatorias.
El equipo de la UCSF reconoció importantes limitaciones: el ensayo no tuvo grupo de control, los participantes sabían que estaban recibiendo psilocibina y la muestra de 12 personas fue muy pequeña. Por ello, los resultados deben considerarse preliminares.
Sin embargo, el estudio es uno de los primeros en demostrar el efecto antiinflamatorio en seres humanos vivos, y no solo en modelos celulares o animales, y se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que los psicodélicos podrían tener relevancia terapéutica más allá de la psiquiatría, en particular en enfermedades neurodegenerativas en las que la inflamación crónica desempeña un papel clave.



