Las ondas espaciales revelan que el escudo magnético de la Tierra recibe el mayor impacto en invierno
Un nuevo estudio de investigadores de Estados Unidos y Finlandia muestra que las ondas de Kelvin-Helmholtz en el límite de la magnetosfera terrestre son asimétricas, y que el hemisferio en invierno absorbe la mayor presión del viento solar, un hallazgo que podría mejorar la previsión meteorológica espacial.
Un equipo conjunto de investigadores de Estados Unidos y Finlandia ha utilizado simulaciones por ordenador para explicar por qué las ondas de inestabilidad de Kelvin-Helmholtz (KHI) en el borde exterior de la magnetosfera terrestre se comportan de forma asimétrica. Estos patrones ondulatorios se forman cuando el viento solar —un flujo de partículas de alta energía procedentes del Sol— choca contra el límite del campo magnético terrestre. El estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, concluyó que las ondas no son imágenes especulares entre los dos hemisferios, lo que indica que distintas regiones del escudo magnético soportan distintos niveles de tensión provocados por el clima espacial.
Los investigadores identificaron varios factores detrás de esta asimetría: si se trata del lado del amanecer o del atardecer del planeta, si es el hemisferio de invierno o de verano, y la orientación del propio campo magnético. De todos ellos, el hemisferio de invierno resultó ser el que experimenta la mayor actividad ondulatoria, mientras que la dirección del campo magnético del viento solar determina si el flanco del amanecer o el del atardecer se ve más afectado.
El autor principal, el Dr. Lauri Holappa, investigador de la Academia de Finlandia (Academy Research Fellow) en la Universidad de Oulu, remonta el hallazgo a 2020, cuando realizaba una estancia posdoctoral en la NASA y observó imágenes inusuales en simulaciones de la magnetosfera. Más tarde comprendió que se trataba de ondas KHI que se comportaban de forma distinta en lados opuestos de la magnetosfera, como parte de un mismo fenómeno subyacente.
Saber con precisión en qué punto el escudo magnético soporta la mayor presión es clave para proteger a los satélites y a las estaciones terrestres electrónicas de las perturbaciones del viento solar. Se espera que los resultados del equipo contribuyan a modelos más precisos de predicción del clima espacial.



