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Ciencia y tecnología · 26 de octubre de 2026 · phys.org

Las bombas de calor presionarán las redes eléctricas mucho más que el propio cambio climático

Un estudio de la Universidad de Míchigan que modeló 183 condados de EE. UU. hasta 2060 halló que la adopción generalizada de bombas de calor podría aumentar la demanda eléctrica máxima en regiones frías hasta un 104%, un efecto mayor que el del propio calentamiento climático.

Un nuevo estudio de la Universidad de Míchigan, publicado en octubre de 2026 en Phys.org, modeló cómo evolucionará la demanda eléctrica máxima extrema en 183 condados de Estados Unidos entre 2020 y 2060, analizando cuatro escenarios climáticos combinados con 18 trayectorias de difusión tecnológica. Los investigadores hallaron que el cambio climático por sí solo aumentaría la demanda máxima extrema entre un 3% y un 9% en la mayoría de las regiones de EE. UU. (con una caída del 3% en el Noroeste). Sin embargo, la adopción generalizada de bombas de calor —dispositivos eléctricos de calefacción y refrigeración— podría elevar la demanda máxima entre un 60% y un 104% en regiones frías como el Noreste y el Medio Oeste, mientras que produciría aumentos moderados de apenas un 15% en zonas templadas, y de hecho reduciría los picos en regiones ya calurosas como Texas y California, donde el aire acondicionado ya predomina.

La investigadora principal del estudio, Mai Shi, afirmó que la difusión tecnológica podría tener un impacto mayor sobre la demanda máxima de la red que el propio cambio climático en muchas regiones. El hallazgo cuestiona la suposición de que la electrificación de la calefacción es, sin más, beneficiosa para las redes eléctricas, ya que la eficiencia de las bombas de calor disminuye con el frío, lo que intensifica la demanda invernal justo cuando la red está más presionada.

El autor principal del estudio, Michael Craig, señaló que el cambio climático sigue siendo "una fuente importante de riesgo e incertidumbre". La investigación busca ayudar a las empresas eléctricas y a los responsables de políticas públicas a construir infraestructura preparada para los extremos futuros de la red.

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