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Ciencia y tecnología · 29 de octubre de 2026 · sciencedaily.com

Científicos descubren cómo están conectados los polos opuestos: resuelven un misterio de la Edad de Hielo

Investigadores de la Universidad de St Andrews han identificado una reacción en cadena oceánica oculta que conecta el hemisferio norte y el hemisferio sur, y que podría explicar cómo se desencadenaron y se intensificaron las glaciaciones del pasado de la Tierra.

Un equipo de científicos de la Universidad de St Andrews publicó un estudio en la revista Journal of Climate en el que identifican un mecanismo hasta ahora desconocido que vincula al hemisferio norte con el hemisferio sur en el desencadenamiento de las glaciaciones. La investigación se centra en una reacción en cadena que comienza cuando grandes capas de hielo se expanden por el hemisferio norte, enfriando las aguas del océano Atlántico Norte. Estas aguas enfriadas viajan gradualmente hacia el sur mediante la circulación oceánica, hasta llegar finalmente a las aguas que rodean la Antártida. Cuando esa influencia fría llega al océano Austral, altera allí la circulación de un modo que permite al océano absorber más dióxido de carbono de la atmósfera, reduciendo los niveles atmosféricos de CO₂. Unos niveles de CO₂ más bajos retroalimentan entonces el enfriamiento global, profundizando la glaciación. El estudio halló que enfriar únicamente las regiones del extremo norte produjo el 74 % de la reducción de CO₂ registrada en una simulación en la que todo el planeta se enfriaba simultáneamente, lo que demuestra que un desencadenante regional en un hemisferio puede provocar una respuesta climática casi global. El mecanismo ayuda a explicar un enigma de larga data en la paleoclimatología: cómo las glaciaciones se intensificaron con tanta fuerza y rapidez, dado que los cambios en la órbita terrestre —el desencadenante inicial— producen solo variaciones modestas en la energía solar recibida. Los hallazgos sugieren que ambos polos están mucho más estrechamente conectados a través de la circulación oceánica de lo que se creía, y que el Atlántico Norte actúa como un relevo entre los hemisferios.

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